Videos muestran al atacante caminando tranquilamente por el gimnasio del hotel donde estaba Donald Trump a las 9 de la noche, vestido de calle sin entrenar, saludando a la encargada y recorriendo cerca del salón sin alertar a nadie pese a que un perro detector olfateó posible arma y fue ignorado.
El Servicio Secreto falló gravemente: agentes desarmaban detectores de metales, estaban acodados distraídos o de espaldas; una mujer policía fue la única en reaccionar disparando al asesino que corrió 10 metros sin oposición inicial, tardando en aparecer refuerzos del salón.
El FBI investiga internamente con posible remoción de funcionarios como la titular del Servicio Secreto desde enero 2025; el detenido enfrenta cargos por intento de asesinato y armas, camino a cadena perpetua como lobo solitario sin vínculos a grupos, tras mensaje a su familia.