La defensa del atacante Thomas Cullen alega que no disparó contra Donald Trump en el atentado del Hotel Hilton y que el agente herido recibió fuego amigo por la imagen borrosa en los videos de la Fiscalía de Washington.
Panelistas destacan vulnerabilidades graves del Servicio Secreto: el atacante circulaba libre el día anterior, pasó por pasillos abiertos cerca del gimnasio donde planeaba, interactuó con un policía y perro sin ser detectado, y corrió con escopeta calibre 12, pistola .38 y cuchillos sin que nadie lo detuviera de inmediato pese a precedentes de dos intentos previos.
Fotos del atacante muestran su preparación con armas compradas legalmente, corbata roja estilo Trump y manifiesto acusando a Trump de pedófilo. Se reinstala debate sobre control de armas, radicalismo discursivo que incita a perturbados y riesgos si un profesional o extranjero hubiera atacado en contexto de guerra.
Trump naturaliza la violencia política como la más alta en su presidencia; analistas hablan de más intentos abortados no públicos contra él y funcionarios como Bolton y Pompeo por Irán.