Alicia, jubilada de casi 75 años con cáncer en tratamiento y una hija con discapacidad, vende pañuelos y bolsas en la calle todo el día para subsistir porque la jubilación no alcanza con remedios caros y alimentación especial.
Trabaja parada desde temprano pese a problemas venosos e insuficiencia, se levantó enferma hace poco de neumonía y estuvo 15 días sin vender; su hija no puede acompañarla por salud, aunque tiene carnet de discapacidad.
El conductor critica duramente a la policía por decomisarle mercadería a vendedoras como ella, llamándolo indigno e idiota, especialmente a una con cáncer ganando 5 mil pesos para comer; defiende que hagan laburos dignos en vez de perseguir ambulantes humildes.
Alicia mantiene optimismo y sonrisa con clientes, saludándolos siempre aunque no compren, y agradece ventas como paquetes de pañuelos a 3 mil pesos y bolsas a 1 mil por transferencias vía CBU.