Abuelos argentinos sufren soledad por falta de visitas de nietos ocupados en actividades y trabajos. Testimonios revelan dolor por distanciamientos que antes eran encuentros semanales con asados y juegos.
Muchos abuelos esperaban nietos del colegio, preparaban comidas y compartían fiestas, pero separaciones, mudanzas al exterior y agendas saturadas rompen lazos. Uno tiene 11 nietos que se quedaban en su casa, otro extraña videollamadas y sueños de jugar pelota.
Expertos destacan rol de abuelos en contar historias familiares y modelar vida prolongada. Padres priorizan sus tiempos, dejando abuelos en resignación, agravado post-COVID.
Conductores llaman a recomponer vínculos: un esfuerzo pequeño para padres que impulse visitas, recordando que como tratamos a abuelos así tratarán a nosotros.