El pastor enseña que Dios ama incondicionalmente a todos, incluso si fallan mil veces, citando Romanos para afirmar que nada separa del amor de Cristo, ni angustia, persecución ni espada.
Los creyentes son más que vencedores por medio de quien los amó, con poder de la resurrección que nos investe de autoridad sobre un diablo ya vencido.
Explica con la historia de un boxeador endeudado que pelea duramente, queda herido y sangrante, pero aplasta al oponente, es declarado campeón y lleva la ganancia millonaria a su esposa, quien no peleó pero recibe el premio completo.
Así Cristo ganó la victoria en la cruz, infierno y resurrección para dárnosla a nosotros, declarando que el diablo está vencido y caminamos en victoria diaria.
En oración, imparte espíritu de revelación sobre la cruz, sangre de Jesús, intercesión del sumo sacerdote, abrazo del Padre y poder de resurrección para todos.