El doctor Suárez explica que Dios no castiga como en el Antiguo Testamento porque estamos en el tiempo de la gracia y verdad con Jesús, que libera al confesar pecados.
Para impedir que el corazón se enfríe, insta a poner el abrigo de Dios mediante oración por entender la palabra y alegrarse, evitando peleas familiares y promoviendo respeto igualitario entre marido y mujer.
Ambos son iguales a imagen de Dios, con diferencias básicas; la casa debe ser de paz, no de locos.