Dos robots humanoides llamados Panda y Amy trabajan en una estación de servicio cerca de Rosario sirviendo café y llevando pedidos a las mesas de los clientes. La tecnología complementa las tareas humanas en días atareados, actuando por mapeo para asignar ubicaciones.
Panda fue el primero en llegar hace semanas y ambos son parte del equipo de mozos. Los empleados los ven como una ayuda para agilizar el servicio, especialmente en turnos solos, y atraen a los clientes como novedad.