Un tweet viral de Ulises desata polémica al revelar que su mejor amigo cobra 90 mil pesos por tarjeta a su casamiento y 180 mil si va en pareja, generando rechazo generalizado en redes y opiniones de la calle.
El panel critica la práctica como falta de respeto y costumbre yanqui importada, sugiriendo ajustar la fiesta a las posibilidades económicas de los novios sin cargar a invitados, optar por eventos íntimos o charlas privadas en lugar de exigir contribuciones fijas. Opiniones coinciden en priorizar familia o hijos sobre pagar montos elevados.
Desde el móvil en Parque Centenario, entrevistados rechazan mayoritariamente cobrar entrada, argumentando que una invitación no debe tener costo y que los novios deben pagar su fiesta; algunos aceptan colaboración voluntaria o "a la gorra" pero no monto fijo. Mencionan costumbres en Santa Fe donde es común cobrar 70-75 mil pesos por eventos similares.
Tweets y mensajes refuerzan el debate: Carlos Maslatón cuestiona la "pelotudez"; otros defienden regalos mínimos en dólares o sugieren invitaciones con cena o solo fiesta post-12; panel discute altos costos de casamientos pero insiste en no tarifar invitados ni cobrar más a "por compromiso".
La discusión incluye nuevas modalidades europeas de invitaciones diferenciadas y propone cobrar más caro a jefes o conocidos distantes, pero la mayoría ve en ello egoísmo y ruptura de amistad.