Ezequiel Ferrer, exguitarrista de Ulises Bueno durante 16 años desde los 17, trabajó en negro sin contrato, solo con pruebas como fotos, videos y mensajes. Sufrió dos pre-infartos, depresión y ataques de pánico, pero la producción no le dio certificados médicos ni lo blanqueó, y dejó de pagarle shows.
La contraparte ofreció 15 millones de pesos de indemnización que Ferrer rechazó por irrisorio, y lleva cinco años litigando. Denuncia clearing laboral: le cierran puertas en bandas de Córdoba por estigma de pelearse con los Bueno, familia poderosa en el cuarteto, con productora Almenara y lugares fijos como Auditorio Olmos. Recibió audios de "negro traicionero".
Flavio, quien maneja el dinero desde época de Rodrigo Bueno, no le responde mensajes. Claudio ayudó una vez con lazo para su madre con ACV, pero persisten deudas. No hubo problemas personales con Ulises; Ferrer se bajó de "la joda" y cambió todo. Se ríe del robo de 7,5 millones en cajas de zapatos que Ulises dijo eran ahorros de vida en 2017.
Pide directamente a productores Luis y Marco Pagano que le paguen lo adeudado. Gente de Córdoba quiere a Ulises, pero se dan cuenta de cosas; pasa fotos de denuncias en página cuartetera.