En Iglesia de la ciudad, el pastor cuestionó si es bíblico pactar con Dios mediante ofrendas para obtener bendiciones, distinguiendo votos personales (permitidos con cuidado, como el de Jefté con su hija) de pactos mutuos que obligan a Dios, imposibles porque el hombre no puede exigirle.
Explicó la historia de Jefté, quien prometió sacrificar lo primero que saliera a recibirlo tras victoria sobre amonitas; su hija salió y se consagró virgen al templo, un sacrificio enorme que subraya que mejor no prometer que incumplir, ya que viola relación con Dios.
Detalló pactos bíblicos iniciados por Dios (con Noé, arco iris; Abraham, circuncisión; Moisés, tablas ley; David, trono; nuevo en sangre de Jesús), no por hombres, pues nadie obliga al Soberano; Dios provee sin pactos si se obedece.
Invitó al Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco, con interpretación en lengua de señas.