America policial El diario de Mariana

Nieto relata cómo Gisela Murano mató a Mema Venturini por deudas

Tensión: intercambio (20°)

Un nuevo documental de Netflix sobre Gisela Murano revela una tercera hipótesis sobre sus crímenes: el veneno no estaba en las masitas ni en el té, sino en un digestivo que llevaba para sus amigas mayores tras comer dulces pesados, para que lo tomaran solas sin conectarla.

El nieto de la última víctima, Mema Venturini de 64 años, Martín Olivera Venturini, contó en exclusiva que su abuela murió el 24 de marzo de 1979 tras descomponerse y caer escaleras. Gisela llegó "casualmente", entró al departamento a "llamar familiares" pero robó un frasquito con cianuro y pagarés por deudas que le debía para comprar una casa.

Diana Venturini, hija de Mema y madre de Martín, denunció al notar la falta de pagarés. La familia sufrió la mediatización de Gisela como rockstar en los 90, con aparición en programa de Mirta Legrand comiendo masitas en comedia y musical, sin arrepentimiento.

Hubo absolución, luego perpetua y Menem le acortó la pena. Martín humanizó a las víctimas reales detrás de los chistes populares sobre masitas envenenadas, que duelen en familia. Contactó a otra víctima, Martín hijo de otra.

El documental dirigido por Alejandro Hartmann enfoca víctimas y expediente, contrastando ficcionalizaciones previas.