El estudio en Nature destaca la ausencia de omega 3 de pescado como factor clave en la dieta subóptima, responsable junto a otros del 60% de infartos por inflamación crónica de bajo grado.
El omega 3 reduce inflamación, protege corazón y cerebro, pero pescados grasos son caros o de criadero, haciendo difícil el consumo óptimo de 4 o 5 veces por semana.
Se recomienda suplementar con alta calidad, priorizando alta concentración de EPA y DHA por encima de 600 mg cada uno, libres de metales pesados.
Fuentes como krill se absorben bien, pero para cardiovascular se busca equilibrio EPA cardioprotector y DHA neuronal para memoria y concentración.