Ezequiel Ferrer, exguitarrista de Ulises Bueno, contó en A la Tarde que trabajó 16 años en negro desde los 17 años, sin contrato ni facturación, solo con fotos, videos y mensajes como prueba. Tras sufrir dos pre-infartos, depresión y ataques de pánico, la producción no le dio certificados médicos ni lo blanqueó, y dejó de pagarle los shows.
La contraparte ofreció 15 millones de pesos de indemnización que Ferrer rechazó por irrisorio, y lleva cinco años en tribunales. Reveló que los músicos cobraban poco, como 120 mil pesos por baile o un baile y medio por tres shows, mientras Ulises gana 100 millones por show o hasta 30-40 mil dólares en privados, y la productora Almenara maneja grandes figuras.
Ferrer describió su amistad de infancia con Ulises, ensayos en casas familiares y promesas de éxito juntos, pero lo dejaron "tirado" tras su enfermedad. Menciona robos en cajas de zapatos, un cabezazo a su pareja, acusaciones injustas a compañeros y consumos problemáticos de Ulises. Ahora sufre clearing laboral: le cierran puertas en bandas de Córdoba por audios que lo llaman "traicionero".
Panelistas debatieron cifras de shows de cuarteto, viáticos recortados y poder de la familia Bueno en Córdoba, con Flavio manejando dinero. Ferrer confirmó que otros músicos están en similares situaciones y pidió trato justo, mientras la producción busca contactar a Ulises Bueno y Betty Olave.