Ezequiel Ferrer, exmúsico de Ulises Bueno, reclama una indemnización millonaria tras 16 años de trabajo en negro desde los 17 años, tocando la quira en giras de cuarteto sin contrato ni aportes. Ferrer sufrió pre-infartos, depresión y ataques de pánico, pero la banda no lo pagó durante sus ausencias por salud ni lo blanqueó pese a sus pedidos, ofreciéndole solo 15 millones de pesos, cifra que rechazó.
Ferrer relató su amistad de infancia con Bueno, ensayos en casas familiares y promesas de éxito compartido, pero tras la fama de Ulises lo dejaron "tirado" en la pandemia, perdiendo todo lo ahorrado en un proyecto de rotisería. Denunció pagos bajos por shows: 6 a 8 mil pesos hace años por baile y medio de tres, mientras Ulises cobra 100 millones por show de dos horas o hasta 30-40 mil dólares privados, con productora Almenara manejando grandes figuras.
Acusó clearing laboral: audios amenazantes lo dejan sin trabajo en Córdoba por pelearse con "la familia poderosa" de los Bueno, incluyendo a Betty Olave y Flavio, quien una vez le ayudó con salud familiar pero ignora reclamos. Otros músicos buscan arreglar por pasión, pero él insiste en lo justo, sugiriendo que un cuarto de show de Ulises lo compensaría.
Panel discutió viáticos, eventos privados caros como cumpleaños de 5 años seguidos, y desvíos como robo en casa de Ulises o su rehab por consumos. Ferrer negó saber de robo de 7,5 millones en 2017 y pidió a productores pensar en él como ex empleado.
La entrevista duró tres meses de dilación por miedo, familia enferma y poder de los Bueno; ahora Ferrer pasa info a producción para investigar denuncias en redes cuarteteras.