El gobierno de Estados Unidos denunció campañas organizadas desde China para extraer información de modelos avanzados de inteligencia artificial mediante accesos masivos automatizados y encubiertos con miles de cuentas falsas y servicios proxy.
El memorándum del asesor científico Michel Keitz describe la destilación como una versión hostil que transfiere conocimientos sin autorización, replicando rendimiento comparable a menor costo, aunque no igual al original.
Expertos advierten riesgos de seguridad porque estos procesos eliminan mecanismos de protección contra usos peligrosos. Empresas como OpenAI, Anthropic y Google confirmaron intentos persistentes, con millones de interacciones sospechosas.
En contexto de rivalidad geopolítica, Washington insta a compartir inteligencia y enjuiciar responsables, reconociendo la interconexión global de la IA pese a la dependencia mutua.