El Congreso de Chile debate un proyecto de ley que prohibiría el acceso a redes sociales para menores de 16 años, obligando a las plataformas a verificar la edad mediante biometría o lectura facial y dar de baja cuentas existentes de chicos.
El panel discute la medida como resguardo contra el exceso de pantallas, que afecta concentración, sociabilidad y expone a delitos como grooming, comparándola con prohibiciones en Francia y la reciente norma escolar de celulares fuera de aulas.
Surgen críticas por posibles contradicciones con la punibilidad a los 14 años y efectividad, ya que menores eludirían controles, pero defienden que genera debate familiar y conciencia, como el uso de cinturones de seguridad.
Insisten en que es control parental estatal, obligando a empresas a filtrar, aunque admiten desafíos con apps paralelas, priorizando protección ante evidencia científica de daños en razonamiento y sedentarismo.