Agostina Paez, presa en Brasil por gestos racistas, regresó a Argentina y se lanzó como influencer en TikTok con 124 mil seguidores; videos de descargos alcanzaron 5 millones de views.
Publicita marcas y bromea sobre su experiencia ("de scratchy sé bastante"), reconociendo que su vida no será normal por el hate constante pese a pagar deuda y proceso judicial.
Lucra con lo vivido aunque critica el odio; panel cuestiona si se debe jugar con tema grave como racismo en lugar de aprender.