El panel discute intensamente el rol del gobierno en las altas tasas de interés para préstamos personales, que llegan al 130 o 140 por ciento, mientras las tasas pasivas están en el 20 por ciento. Los participantes cuestionan si un trabajador puede negociar de igual a igual con un banco y culpan al Banco Central por levantar regulaciones, permitiendo que los bancos fijen condiciones abusivas.
Se menciona que el gobierno paga tasas caras a los bancos en licitaciones, pero no regula los préstamos al público. Comparan la situación con un aula sin profesor donde reina el descontrol, y critican la eliminación de regulaciones como la ley de alquileres, que aunque imperfecta, era mejor que el caos actual.
Los panelistas acusan al gobierno de Milei de ser responsable directo, rechazando argumentos liberales que atribuyen todo al mercado libre sin intervención estatal.