El presidente Javier Milei dejó de lado a los periodistas y habló de huevos y mermelada, armando un escándalo al criticar que la gente pone mermelada sobre tostadas con huevo frito, llamándolo "asqueroso de mierda".
Señaló que todos comen huevos ahora en formas variadas como humelet o revuelto, y cuestionó las "aberraciones" de los socialistas.
Criticó la doble vara: nadie se queja si pasa con productores de mermelada, pero sí con grandes como Don Saturino por su poder.