La guerra en Oriente Medio y bloqueos en el Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% del crudo mundial, dispararon los precios de la gasolina con un efecto cohete al alza y pluma a la baja debido a incertidumbre y costos de inventario.
Países como Venezuela y México subsidian combustibles con miles de millones, mientras petroleras como Petrobras y Pemex enfrentan contradicciones; el FMI critica intervenciones que ocultan precios reales y frenan transición renovable.
Empresas como Shell reportan ganancias récord, gobiernos europeos proponen impuestos a beneficios extraordinarios, pero volatilidad complica medidas; Estados Unidos bajo Donald Trump prioriza fósiles con récords de exportación pese precios altos.
Importadores del Caribe buscan alternativas renovables como vehículos eléctricos y paneles solares para reducir dependencia del petróleo volátil.