El gasista matriculado Alejandro Serna recomendó realizar un mantenimiento anual de estufas, calefones y cocinas antes del invierno para prevenir intoxicaciones fatales por monóxido de carbono, un gas tóxico invisible sin olor.
Los chequeos incluyen limpieza del artefacto, verificación de instalación correcta, prueba fumígena en conductos de evacuación para detectar obstrucciones como nidos de pájaros o roturas, y observación de la llama azul en cocinas, ya que la amarilla indica mala combustión que genera el gas letal. Los calefones producen grandes volúmenes de monóxido y requieren mayor precaución.
Es esencial instalar rejillas de ventilación superior e inferior en ambientes con artefactos de tiro natural, y nunca colocarlos en dormitorios o baños. Los detectores homologados deben ubicarse en el tercio superior del ambiente, aunque actúan como última línea de defensa. Ante síntomas como dolor de cabeza o náuseas, ventilar y cortar el gas inmediatamente, llamando a un profesional.
Una revisión sencilla cuesta entre 50.000 y 100.000 pesos, con alta demanda actual; se aconseja llamar antes de la temporada fría. Muchos hogares tienen instalaciones defectuosas por altos costos de materiales y mano de obra.