Fanáticos de la película Michael convierten las salas de cine en shows: bajan títulos de crédito, roban carteles y se quedan media hora extra aplaudiendo, viviendo la proyección como un concierto.
El programa muestra videos de nenes y adultos llevándose carteles, Michael grande entregando uno a un chico en el centro y multitudes emocionadas. Es la primera parte, con segunda en camino, y debaten si comer pochoclos molesta en estas funciones caóticas.