Un fallo histórico condenó a 20 años de prisión a un hombre por abuso sexual sin contacto físico, al manipular psicológicamente durante tres años a una niña de 12 años vía redes y teléfono, extorsionándola para que enviara fotos.
La justicia equiparó esta conducta al abuso sexual con acceso carnal. El condenado estaba preso por intentos previos de abuso a menores y usó teléfono en la cárcel para delinquir.