Pijarará se viralizó como nombre de una ciudad uruguaya en La Valleja, pero era un error en el cartel de Pirarajá que generó estupor durante su inauguración el domingo.
La intervención digital de Leo Baldo y Juan Manuel Ríos jugó con el nombre para criticar el "no lugar" de la sociedad actual, donde los clicks priman sobre la verdad.
El panel extendió el humor a ciudades reales como Chota en Perú, con un audio poético sobre su decadencia como "chota dormida" que necesita despertar, y otros nombres como El Pingo, Flortondo, La Manuela y No me toques.
Rieron con pronunciaciones locales y chistes sobre pueblos "incel" o colectas para muertos, destacando el absurdo de estos topónimos.