El presidente Javier Milei criticó duramente el keynesianismo por agravar ciclos económicos en Argentina durante 100 años, proponiendo inyectar más dinero cuando la economía ya expande, lo que equivale a echar nafta al fuego.
El panel mostró un gráfico comparando el crecimiento de Argentina desde 1974 con Chile y Uruguay: si hubiera crecido al mismo ritmo, el PBI per cápita sería como el de España o Francia, destacando el costo de errores macroeconómicos y populismo.
Defendieron la transición actual pese a frustraciones, argumentando que estabilizar un país desordenado tiene costos, pero el de no cambiar era mayor, con equilibrio fiscal e integración mundial como metas.