El Banco Central japonés elevó sus previsiones inflacionarias al 2,8% para este año debido al impacto del aumento en los precios del petróleo provocado por la tensión en Medio Oriente. Anteriormente, la proyección no superaba el 2%.
Esta revisión también incluye una reducción a la mitad de la proyección de crecimiento económico del país asiático, que depende casi totalmente del petróleo importado. Los analistas vinculan directamente esta situación con el conflicto regional.