Una pareja de la Iglesia de la Gracia narra cómo, tras 28 años congregando, oraron por una casa grande con terreno para sus tres hijos, saliendo de una vivienda pequeña y apretada.
Fueron fieles al diezmo, ofrendas y se convirtieron en patrocinadores; tras jubilarse, compraron terreno y construyeron la casa soñada con tres cuartos, sala, cocina, lavadero, patio y terraza vidriada.
Recibieron sanidades: ella del vértigo crónico tras oración, él de sinusitis y depresión; enfatizan que vale la pena caminar con Jesús.
El Doctor Suárez destaca su fidelidad a cultos y diezmo como clave para prosperidad.