El Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires realizó fiscalizaciones en la clínica Santa María de Villa Ballester por irregularidades menores, como humedad en una sala de cirugía y falta de lámpara, pero no la clausuró y le dio plazo para regularizar.
La clínica está en el centro de la investigación por el caso de una nena de 13 años de Santiago del Estero, violada y embarazada de 8 meses, que llegó allí para practicar un aborto no autorizado previamente por la justicia santiagueña. Se encontraron ocho fetos resguardados en perfectas condiciones, uno posiblemente de esta menor.
La clínica y la fundación Cigesar, que alquila el quirófano para prácticas obstétricas, negaron irregularidades, trata de personas o venta de bebés, y afirmaron que todo se hizo dentro del marco normativo. La clínica no tiene servicio de obstetricia propio y sigue funcionando normalmente con pacientes entrando y saliendo.
La periodista Victoria de Acosta reportó movimiento constante en el lugar y que la justicia investiga a los supuestos violadores prófugos, el traslado de la nena y la autorización del procedimiento. Los comunicados de la clínica y la fundación surgieron ante versiones de medios sobre tráfico de recién nacidos.