En un allanamiento a la clínica Santa María en Villa Ballester encontraron ocho fetos, algunos de hasta 8 meses de gestación, producto de interrupciones voluntarias del embarazo. La Fiscalía 7 de San Martín investiga si todo fue legal.
Uno de los casos involucra a una nena de 13 años embarazada de 8 meses por violación de un familiar prófugo. La madre y la menor viajaron desde Monte Quemado, Santiago del Estero, con apoyo de la Fundación Cigesar, sin avisar al fiscal local que investigaba el abuso sexual.
El fiscal Santiago Bridu explicó que perdieron contacto con la familia y esperaban el parto para pruebas genéticas contra dos sindicados del entorno familiar, con orden de captura nacional e internacional. La clínica y la fundación afirman que los procedimientos fueron legales; el Ministerio de Salud fiscalizó y no clausuró.
Fuentes judiciales indican que la mayoría de fetos superaban las 14 semanas. Hay dos causas paralelas: abuso en Santiago del Estero y la clínica en Buenos Aires.