Un agresor de 31 años irrumpió armado en la cena anual de gala de Donald Trump con corresponsales en un hotel de Washington, disparando cinco veces y vulnerando múltiples controles de seguridad. El Servicio Secreto evacuó primero al vicepresidente y luego al presidente, quien demoró su salida para inspeccionar la situación, según explicó Trump en una entrevista.
El atacante cruzó desde Chicago a Washington en tren, se hospedó 48 horas en el hotel y detalló su plan en un manifiesto publicado por su hermana. En el texto, prioriza objetivos como funcionarios de la administración Trump, critica la falta de seguridad con detectores de metales y cámaras, y acusa a Trump de pedófilo y traidor sin pruebas. Usó perdigones para minimizar bajas colaterales.
Panelistas destacaron fallas en los tres cordones de seguridad, la relajación de agentes pese a antecedentes como el atentado a Reagan, y la vulnerabilidad en contexto de guerra con Irán. Trump defendió su demora diciendo que quería ver qué pasaba y elogió a su equipo. Barack Obama elogió el coraje del Servicio Secreto y alertó sobre violencia política post asesinato de Charlie Kirk.
El FBI y fiscales investigan si actuó solo como lobo solitario radicalizado en redes, similar al atentado de Pensilvania. Mañana enfrenta la justicia en Nueva York, donde enfrenta cadena perpetua. Imágenes muestran al atacante pasando controles y siendo detenido cerca del salón.