Franco Colapinto protagonizó un evento histórico al revivir la Fórmula 1 en Argentina con una exhibición que atrajo a 600 mil personas en Palermo, homenajeando el pasado con un Lotus vestido de Alpine y el casco del Chueco Fangio.
El piloto demostró empatía al saludar espontáneamente a fans, discapacitados en sillas de ruedas y su abuela fanática de Boca, quien escuchó el rugido del V8 que evocaba los motores antiguos, emocionando a grandes y chicos por igual.
La familia Fangio y Flavio Briatore destacaron el gesto en redes, mientras Colapinto se prepara para el GP de Miami; el suceso reavivó el furor por la F1 en un país tuerca con tradición desde los 50, pese a vaivenes económicos y políticos que quitaron el GP.
Expertos ven potencial para un futuro Gran Premio callejero en Palermo, con infraestructura en mejora, y notan cómo Colapinto trasciende pantallas con cercanía genuina, incluso llevando a la abuela a ver a Paredes y Merentiel.