Las 200 familias feriantes de Mar del Plata quedaron sin trabajo desde la semana pasada por el cierre de su feria y salen a la calle exigiendo respuestas al intendente Agustín Neme.
Los trabajadores reclaman que el municipio les dé explicaciones sobre cómo sigue su situación y afirman que no bajarán los brazos hasta tener una respuesta concreta. Se sienten marginados después de 25 años en la sombra llenando bolsillos de otros.
Manifestaron desesperación por pagar alquileres, luz y gas, y por comer diariamente, ya que vivían de vender trapitos de 8:30 a 18 horas sin molestar a nadie.