En plena crisis económica, los cumpleaños se festejan con menos pompa y los regalos se reducen a transferencias de 30 a 50 mil pesos, compras grupales entre amigos o familiares, o directamente nada para evitar gastos innecesarios.
Los panelistas destacan que nadie espera obsequios lujosos; optan por preguntar necesidades, regalar buzos baratos en ferias como la de Floresta por 15 mil pesos, o transferir plata que ayuda a pagar la fiesta o evita idas al comercio.
Las transferencias evitan problemas como cambios de talles, descuentos no transferibles en tarjetas, o envíos complicados por internet que requieren retiro por correo, lo que pone en aprietos al receptor.
En carritos de choripán de madrugada hay poca venta por robo y bajo público; las bondiolas se cortan finitas como fiambre para sanguchitos livianos, estirando para más clientes sin saciar del todo.