Se cumplieron 40 años de la explosión del reactor 4 de Chernobyl el 26 de abril de 1986 en la Unión Soviética, que liberó radiación masiva y expuso negligencias del régimen. La prueba de seguridad mal planificada causó la explosión a la 1:23, levantando la tapa de 1.200 toneladas y exponiendo el núcleo, mientras bomberos combatían un incendio sin saber el riesgo real.
El Estado soviético ocultó la verdad: no evacuó Pripyat ni alertó a la población, permitiendo que niños jugaran bajo lluvia radiactiva y marchas en Kiev inhalasen partículas. Documentos desclasificados de la KGB revelan vigilancia, conocimiento previo de fallas desde los 70 y órdenes para silenciar información, clasificar datos como secretos y fabricar un discurso oficial de mentiras.
Los liquidadores, más de 600.000 personas, contuvieron el desastre sin protección adecuada. Cifras de víctimas varían: 30-50 muertes directas, Greenpeace estima 200.000 muertes por cáncer entre 1990-2004, ONU 4.000. Pripyat quedó congelada como ciudad fantasma, y la zona de exclusión persiste con trabajadores y ancianos viviendo allí.
La Glasnost de Mikhail Gorbachev filtró documentos, desacreditando al régimen soviético. Chernobyl no fue un accidente aislado, sino resultado de un sistema que priorizó control y apariencia sobre transparencia y seguridad.