El consumo y comercio interno de carne de burro está prohibido en Argentina, aclarando que solo se autoriza faena equina para exportación, sin contemplarla en el Código Alimentario Argentino ni circuitos controlados por SENASA.
Nutricionalmente es magra con 130 calorías por 100 gramos, 2-3% grasa (menos que vaca 15%, pollo 4%, cerdo u oveja), bajo colesterol, alto hierro y menos grasas saturadas, comparable o mejor que carnes permitidas.
No tiene problemas sanitarios si autorizada, pero carece trazabilidad y habilitaciones. Consumida en regiones de Italia, Camerún o Burkina Faso, resulta más dura y seca por baja grasa, no ideal culinariamente.
Discusión surge de nota televisiva reciente sobre consumo ilegal, enfatizando riesgos de carnes fuera de controles pese a propiedades beneficiosas.