En Asturias, España, la temporada de pesca de salmón abrió el 18 de abril sin aparecer el primer ejemplar, conocido como campanu, pese a 5200 aficionados con licencia.
Expertos atribuyen la ausencia al cambio climático que eleva la temperatura del agua, causando un declive alarmante de la especie en la cornisa cantábrica; el año pasado se capturaron solo 130 salmones, mínimo histórico.
Jorge Ardaiz, de Navarra, advierte que la falta certifica una caída rápida de la población salmonera, afectando a pescadores dependientes de esta actividad.