La exhibición de Franco Colapinto en Palermo genera un furor masivo con 90.000 personas ya colmando Plaza Sicilia y estimaciones de hasta 500.000 asistentes, superando un Gran Premio de Fórmula 1, con filas eternas, cacheos y merchandising a precios como chombas a 85.000 pesos y rompevientos a 105.000 pesos.
La organización mejoró tras descontroles iniciales, mostrando autos del Museo Fangio como Ferrari 166 de 1949; Matías Rossi, múltiple campeón, vive el evento como fanático, elogia la personalidad de Colapinto que trasciende fronteras y su sencillez en encuentros recientes junto a Pablo Gravellón, soñando con F1 en Argentina post-MotoGP 2025.
Juan Manuel Fangio, sobrino de la leyenda, destaca el evento como puente entre raíces argentinas y presente, con la Flecha de Plata réplica exacta de Carlos Di Forti (original en Alemania), simbólica de posguerra Mercedes, exhibida donde corrió la primera F1 en Buenos Aires.
Fangio celebra el acercamiento a la juventud vía series como Drive to Survive, el impacto en familias, mensaje de esfuerzo y pasión, y posible regreso F1; imagina consejo de su tío a Colapinto: concentrarse en equipo amalgamado.
Más fans emocionados, familias enteras y padre Aníbal Colapinto desbordado de felicidad por la locura multitudinaria e irrepetible, con expectativa de F1 futura si convoca medio millón solo Colapinto.