En el restaurante Botín, el más antiguo del mundo desde hace 300 años en Madrid, el chef Rubén muestra el procedimiento para asar cochinillo: sal, agua, verdura y hora y cuarto boca arriba.
Se da vuelta el animal, se retira el caldo y se tuesta en seco para lograr la piel crujiente perfecta, lista para servir en un minuto y medio.
El plato, estrella del lugar, atrae largas filas de comensales ansiosos por esta delicatessen española.