Las protestas masivas en Irán, iniciadas el 28 de diciembre de 2025 por el colapso económico con inflación descontrolada y precios disparados como los huevos multiplicados por nueve, escalaron a un levantamiento nacional contra el régimen, los mulás y la Guardia Revolucionaria. Comerciantes del bazar de Teherán cerraron tiendas, extendiéndose a todo el país con multitudes exigiendo el fin del régimen.
El 8 y 9 de enero de 2026, las fuerzas de seguridad reprimieron con violencia letal, masacres y un apagón nacional de Internet que aisló al país. Testimonios de iraníes como Arash el enfermero, Goli la artista y Nica relatan balas de guerra, hemorragias detenidas con velos, hospitales saturados con un enfermero por cada 10 heridos y morgues llenas. El régimen reconoció oficialmente más de 3.000 muertos, aunque organizaciones de derechos humanos hablan de cifras mayores, responsabilizando a agentes extranjeros.
Familias en duelo luchan por recuperar cuerpos, mientras la TV estatal emite confesiones escenificadas y chantajea para inflar cifras de agentes muertos. Persecuciones continúan post-protestas, con Internet reactivado el 28 de enero en modo restringido. Sobrevivientes mantienen esperanza de que la idea de cambio persista pese a la represión.