Henry Kissinger, en una recreación del documental, admite que aprendió de la Conferencia de Helsinki de 1975 y valora el proceso diplomático lento aunque frustrante. Celebra elementos como aviones aterrizando, apretones de mano y discursos largos por encima de alternativas violentas.
Kissinger defiende el principio de inviolabilidad de fronteras, aclarando que permite cambios pacíficos en Alemania, estados bálticos o unificación europea. Insiste en que los documentos no traicionan a Europa del Este sino que facilitan transformaciones pacíficas.
El documental concluye destacando el "efecto Helsinki", donde disidentes en Europa del Este usaron el acuerdo para exigir derechos humanos, contribuyendo al colapso del comunismo mediante grupos de vigilancia como los Grupos Helsinki.