Tres mujeres chinas nacidas en los años 80 bajo la política del hijo único enfrentan intensa presión familiar para casarse y cumplir roles tradicionales de esposas y madres, mientras sostienen económicamente a sus familias y persiguen carreras independientes.
Una joven profesora de piano de 27 años es apurada por su madre para encontrar marido antes de los 30, pese a su éxito profesional; otra, feminista, fue arrestada 37 días por actividades contra el acoso sexual y ahora considera mudarse por seguridad y su relación con una novia; una tercera importa productos orgánicos de Suecia con su novio sueco y valora la libertad en el extranjero, lejos de expectativas familiares.
Las madres idealizan nueras bondadosas y trabajadoras, y oficinas de matrimonios promueven el matrimonio como mayor logro femenino. Las hijas priorizan ser buenas hijas, pero luchan con sueños personales, novios extranjeros o relaciones no tradicionales, en una sociedad donde la familia es el centro y lo individual pesa poco.
Presiones económicas por falta de estado de bienestar obligan a los padres a depender de hijas únicas, que deben casarse para formar familias extensas. Algunas enfrentan oposiciones parentales por gastos o preferencias por chinos estables, mientras exploran mudanzas a Finlandia, Suecia o Cantón para mayor libertad.