Los audios incorporados al juicio por la muerte de Diego Armando Maradona comprometen gravemente al neurocirujano Leopoldo Luque, quien admite presiones para evitar la internación psiquiátrica, se vanagloria de resistir a hijas y médicos, y coordina mensajes para lavarse las manos ante la familia.
En conversaciones con Carlos Díaz y Agustina Cosachov, Luque y el equipo arman relatos falsos sobre la lucidez de Maradona y la negativa familiar a internarlo, mientras ocultaban enfermeros, no actualizaban la historia clínica y mantenían al Diez en una casa inadecuada con habitación improvisada junto a la cocina, sin ambulancia ni cuidados básicos.
Luque insulta a las hijas Dalma, Gianinna y Jana Maradona, llamándolas "hijas de puta" y "estúpidas" por cuestionar decisiones médicas, revela presiones por la "marca Maradona" y la billetera, y difunde fotos post-operatorias cuestionadas pese a la oposición familiar. Fernando Burlando apunta a Luque, Díaz y Cosachov como máximos responsables, pidiendo penas de hasta 25 años.
Los panelistas destacan la improvisación, mentiras sobre su rol de líder, ausencia de Luque en visitas, desorden en la casa con sábanas sucias en parrilla, y cómo la seguridad del country llamó primero a un médico vecino. El juicio revela audios post-muerte donde Luque planea borrar evidencias, con Matías Morla en el centro sin imputación.
Luque cambia estrategia en este segundo juicio, hablando más y mostrando fotos de pacientes para defenderse, pero pruebas como chats, videos y hojas en blanco de historia clínica lo acorralan, anticipando testimonios clave y posibles extensiones hasta julio.