Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y el bloqueo del estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% del crudo mundial, han disparado el precio del petróleo y la gasolina desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
El precio final incluye refinado, transporte, márgenes, impuestos y tipo de cambio del dólar. Países como Venezuela subsidian fuertemente, mientras Alemania carga altos impuestos que superan la mitad del precio.
Las petroleras ajustan rápido al alza por "efecto cohete" ante expectativas de escasez, pero bajan lento por "efecto pluma" debido a inventarios y prima de riesgo. El barril de Brent superó los 100 dólares en febrero, cayendo 16% en abril sin reflejarse en surtidores.
El mercado financiero amplifica variaciones por expectativas, afectando diésel y jet fuel. Empresas anticipan shocks futuros para no quebrar.