Cole Thomas Allen, un docente de 31 años, corrió con una escopeta hacia el Hotel Hilton donde Donald Trump asistía a una cena de gala, pasando controles de seguridad relajados y generando terror con disparos y corridas.
El panel mostró la cronología de los hechos: el atacante envió una carta a sus familiares diez minutos antes del intento, alertando sobre sus intenciones, y fue detenido tras herir a alguien, aunque la seguridad falló estrepitosamente pese a ser el presidente más protegido del mundo con vehículos como la Bestia.
Panelistas dudaron de la veracidad del atentado por la respuesta tibia del Servicio Secreto, comparación con simulacros perfectos como el de Comodoro Py y el caos en la escena con periodistas robando vinos, mientras Estela Muñoz criticó la protección como inferior a un cumpleaños de quince.
En entrevista, el analista internacional Andy Towne confirmó que fue un atentado real, citando un intento previo en Florida y la polarización extrema en EE.UU. donde la mitad odia a Trump; descartó autoatentado y destacó el impacto en Argentina por la alianza con Javier Milei.
El debate giró en torno a la violencia política, fallas de seguridad atribuidas incluso a la lluvia, y especulaciones conspirativas, con Trump saliendo gateando junto a su mujer en medio del descontrol.