Un detector de metal alertó sobre un tirador armado que intentó ingresar al Hotel Washington Hilton durante la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca, donde estaban el presidente Donald Trump, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance y funcionarios como el secretario de Salud Robert Kennedy. El atacante disparó al menos cinco veces en el vestíbulo, hiriendo levemente a un agente de seguridad con chaleco antibalas, y fue rápidamente detenido por el Servicio Secreto y la policía metropolitana.
En conferencia de prensa desde la Casa Blanca, Trump elogió la respuesta "ágil y valiente" de las fuerzas de seguridad, confirmó que el tirador de California fue neutralizado sin bajas fatales y que el oficial herido está en buen estado. Anunció la reprogramación del evento para dentro de 30 días, destacando la unidad bipartidista observada y pidiendo reconciliación nacional. Mencionó que el agresor ensambló un arma larga en una habitación sin seguridad, según testigo Helen Malbus, y liberó videos del incidente para transparencia.
Autoridades como el jefe del Servicio Secreto Anthony Guglielmi, el director del FBI Cash Patel y el fiscal general confirmaron el operativo conjunto, la custodia del sospechoso y una investigación en curso para determinar si actuó solo o con cómplices. Trump negó vínculos con conflictos como Irán, atribuyó los ataques a su impacto político y reiteró que Estados Unidos es el "país más exitoso del mundo". El evento, tradición presidencial con más de 2.600 invitados, mostró vulnerabilidades en la seguridad del hotel.
Periodistas en el lugar como Gabriel Michi y Fernanda Cornejo reportaron evacuaciones rápidas, manifestaciones afuera y especulaciones sobre motivaciones, mientras se esperan adjudicaciones en las próximas 12 horas. Trump describió al tirador como "una persona enferma" y "lobo solitario", enfatizando la peligrosidad de su rol presidencial.