Hace nueve años, Santos y sus hijos tomaron selfies en La Carindanga, cerca de Bahía Blanca, donde apareció un ser con brazos curvados moviéndose de abajo hacia arriba entre ellos.
Las dos fotos secuenciales muestran al ser en posiciones distintas señalando o alabando, cerca de un santuario de Gauchito Gil en una depresión del terreno. Santos pensó en fantasma de su madre fallecida o ser extraño similar a otros en la zona como Carlos Díaz.
El periodista notó brazos curvos como de goma, posiblemente forcejeando algo invisible, y sugirió física no convencional. Santos intentó volver al lugar sin éxito en capturas adicionales.