Predicador en Iglesia de la Ciudad inicia sermón sobre obediencia y autoridad en el reino de Dios, citando Oseas 8 donde Dios lamenta reyes no consultados. Narra infancia de David pastoreando ovejas de su padre, practicando con onda y adorando con arpa en soledad, inspirando Salmo 23 "Jehová es mi pastor".
Explica cómo Dios ungió a David pero lo envió al desierto en vez de palacio, bajo persecución de rey Saúl, desquiciado y desobediente, para aprender quebrantamiento, oración, carácter y sujeción. David respeta a Saúl como autoridad divina pese a lanzas arrojadas, sin arremeter contra él.
Enfatiza que Dios usa líderes difíciles como Saúl –en casa, trabajo o iglesia– para forjar docilidad y humildad, la materia clave en su escuela donde hay pocos alumnos por el sufrimiento. Invita a Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 julio en Resistencia, Chaco, con interpretación en señas.
Destaca sensibilidad espiritual de David, quien confesaba pecados rápido como en Salmo 51 y tras censo, contrastando con autoridades no quebrantadas que Dios coloca para probar.