Oleksiy Anarenko, ingeniero de 66 años que en 1986 abrió válvulas bajo el reactor de Chernobyl para evitar explosión mayor, padece demencia y vive con su esposa Valentina en Kiev bajo ataques rusos constantes.
Alertas aéreas y drones generan ansiedad; un incendio mató a la vecina, viuda de Valery Komoloklyuk, primer muerto en Chernobyl. El edificio aloja más sobrevivientes del 86, reviviendo traumas de radiación con miedos actuales.
Anarenko bajó al sótano inundado de agua radioactiva sin dudar, guiado por sonidos. Hoy, la guerra colisiona con memorias pasadas, dejando cicatrices similares en la salud familiar.
En Ucrania, héroes como él luchan repetidamente por sobrevivir contra radiación o drones.