Agustín Rivero, un joven de 21 años estudiante universitario, fue asesinado a balazos en el abdomen por delincuentes que le robaron el celular en Temperley, partido de Lomas de Zamora. Volvía de la facultad, entregó la mochila y el teléfono sin resistirse, pero igual le dispararon cuando descendía de un Volkswagen Voyage. Su padre lo esperaba en la esquina y lo vio morir mientras lo llevaban al hospital Gandulfo, donde falleció.
La familia, que incluye a su madre Silvina, padre Fernando y hermanita de 10 años, está destrozada. Vecinos como Marcela lo describen como un chico responsable que no salía de fiesta, llevaba a su hermana a clases y cortaba el pasto con una bordeadora que había conseguido. Amigos como Tiago contaron que usaban una app para avisarse al llegar a casa y que Agustín estudiaba para rendir exámenes.
Dos delincuentes fueron detenidos y dos prófugos; panelistas criticaron la inseguridad en el conurbano, la falta de patrulleros, el sistema judicial que libera con tobilleras y penas leves. Destacaron que los asesinos saldrán en 10 años más capacitados en delito. Vecinos exigen patrullas y lamentan que para el gobierno son "un número".
Enlazaron con el asesinato de un policía, Mauro de 42 años en San Justo, La Matanza, custodio privado baleado en salida armada con dato preciso; uno de los killers tenía tobillera. Fiscales manejan 50 homicidios por turno, falta de juzgados y estadísticas. Suben denuncias por violencia intrafamiliar un 57% en 2025.