Irán amenaza con atacar barcos comerciales en el Estrecho de Hormuz para mantener control, mientras Estados Unidos bloquea puertos iraníes para colapsar su economía, afectando 300.000 a 500.000 barriles diarios de petróleo.
Los bloqueos minimizaron la navegación y encarecieron la energía a niveles inéditos, impactando stocks globales de combustibles, fertilizantes, aluminio y plásticos. Tras 40 días de guerra, Donald Trump extendió indefinidamente el cese al fuego mediado por Pakistán, esperando propuesta iraní unificada.
Teherán incautó dos barcos extranjeros y amenazó cortar cables submarinos, resistiendo presión pese a sanciones. Las negociaciones buscan marco para acabar la guerra insostenible, evitando repetir acuerdo nuclear de Obama de 2015.